Filosofía Hoy
La verdad os hará libres
 

 

Dios, un reto para la razón

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Principio y Fundamento del Universo

En este breve libro nos vamos me voy a centrar en el tema del Universo, para preguntarme qué es lo que explica en última instancia su ser y su devenir. Es el problema del «principio» (arjé), que atrajo la especulación de los primeros filósofos griegos. Por ello dedicaré el primer capítulo a exponer las diversas soluciones que dieron a esta cuestión los filósofos que van de Tales de Mileto a Aristóteles. Se trata de un viaje desde el «principio» (arjé) al hilemorfismo, para, a continuación, prestar especial atención a esta teoría que explica la realidad, como es bien sabido, mediante el concurso de dos principios: materia-prima indeterminada, carente de naturaleza y dinamismo; la forma sustancial, determinante de la materia, a la que proporciona la naturaleza y el dinamismo de los que ésta carece.

Especial importancia va a tiene en este ensayo el concepto de materia-prima, pues a su revisión dedico el segundo capítulo. Tal crítica me llevará a afirmar, frente a Aristóteles, que no se puede decir de ella que sea «pura» potencia (aunque sí «primera» potencia) y que, aún siendo substrato de todos los entes corpóreos, está dotada de naturaleza y dinamismo. Como se puede observar el cambio respecto a la concepción aristotélica es radical. Por todo ello, si el capítulo primero era un viaje del arjé al hilemorfismo, el segundo va a ser un viaje de regreso del hilemorfismo al arjé. Ya la materia-prima no será un co-principio, junto con la forma, sino el único principio (arjé). Por tal motivo dejaré de llamar al fundamento materia-prima para darle el nombre de materia-principio (materia arjé), o simplemente arjé.

Este cambio en el modo de concebir la materia-prima no es algo trivial, pues cuando en un sistema se muda el sentido de algún concepto básico de alguna manera todo él queda afectado. Veamos una de las consecuencias. Concebida la materia-prima como arjé,es decir, como «único» principio del ente corpóreo, es evidente que la forma queda afectada, queda desplazada a un segundo plano perdiendo su condición de co-principio lo que, dicho en otras palabras, no es otra cosa que el fin del hilemorfismo.

No ha sido solamente esta tesis la afectada. En este mismo ensayo, cuestiono los conceptos de potencia y acto, porque aunque los considero válidos en relación con el movimiento, sin embargo no veo claro que puedan aplicarse de alguna manera a la estructura intrínseca de los entes, pues ya hemos visto que no es válida una composición materia (potencia) forma (acto). En definitiva va a quedar afectada toda la Filosofía de la Naturaleza y la Metafísica de Aristóteles y de un  modo muy especial un tema de tanto calado como «las Categorías».

Pero esto no es todo. Durante mucho tiempo pensé que con las ideas expresadas en el capítulo segundo se habían acabado mis observaciones sobre la materia-prima. Más tarde me di cuenta que, aún manteniendo en sustancia las tesis de ese capítulo, cabía ir más lejos. Esas nuevas ideas las expondré en el capítulo tercero. En él dejaré de concebir no solamente a la materia-prima, sino también a nuestra materia-arjé como «substrato» siempre permanente en el cambio, para entenderla como aquella realidad que se encuentra en el origen del devenir del Universo. De manera que la materia-arjé, al tiempo que se concibe como realidad (res),adquiere un nuevo sentido de carácter temporal. En el inicio del Universo nos encontramos con una energía inicial donde está programada toda su evolución. Dejaré por ello de hablar de la materia-prima aristotélica y también de la materia-arjé, tal como se exponeen el capítulo segundo, para referirme a una materia-primera, que está en el origen del Universo y cuya dinámica explica su devenir.  

De este modo, sin haberlo pretendido, es como me fui apartando de Aristóteles para acercarme en un primer momento a los Jonios (capítulo segundo) ? especialmente a Anaximandro ? para, más adelante, acercarme a los filósofos del devenir (capítulo tercero), a aquellos que mantienen la existencia de una evolución emergentista, que afirma que de los seres inferiores surgen los superiores. En esta línea entre otros muchos encontramos a Bergson y Whitehead.

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Cartas sobre la verdad

 

Como ha recordado Juan Pablo II, en la encíclica "Fides et ratio", el hombre es aquel ser que busca la verdad porque se sabe capaz de ella

¿Dónde encuentra esa verdad?

1. En primer lugar aplicando la razón al libro de la Naturaleza. Así podemos decir que la Naturaleza es un libro que Dios ha escrito al hombre para que éste, leyéndolo, pueda conocer  la verdad del Universo y de este modo pueda encontrar a su Creador. Esta es la llamada Revelación Natural .

2. También, y de modo más excelente, la verdad ha sido revelada por Dios mediante la misión de su Hijo, el Verbo, Jesús de Nazaret cuyas enseñanzas nos ayudan a penetrar los misterios de la vida y de la salvación. Por eso pudo decir: «Yo soy el camino y la verdad y la vida». Pilatos, al juzgarle, le preguntó con displicencia: « ¿Qué es la verdad? ». No sabía que la tenía delante. A esta Revelación le llamamos sobrenatural.

La verdad, que resplandece por su belleza (Splendor veritatis), nos permite distinguir lo bueno de lo malo, haciendo así posible el gran bien de la libertad. Así está escrito: « La verdad os hará libres ».

En estos tiempos en que el escepticismo quiere invadir todos los ambientes, el autor escribe este libro, en forma de cartas buscando de este modo la sencillez, para mostrar el profundo atractivo de la verdad que es principio y fundamento de los bienes verdaderos.

Cada carta procura expresar una idea, para ello se ha elegido un pasaje de la Sagrada Escritura adecuado para expresarla y se ha dirigido normalmente al protagonista de ese texto.

El libro costa de dos secciones. La primera de ella responde a las preguntas ¿qué es la verdad?, ¿donde encontrarla? La segunda trata más de las disposiciones subjetivas respecto a la verdad (amor, desinterés, búsqueda, etc).

En un libro de fácil lectura (tal vez con la excepción de las dos primeras cartas) dirigido a toda persona que con buena voluntad desee alcanzar la verdad sobre el sentido de nuestra vida.

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El libro se puede adquirir en Amazón y otras librerías en internet. El precio es de 18 $ más los portes. 

Tengo algunos ejemplares que cuyo precio es 13 € más los portes.

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Dios, un reto para la razón

 

Los momentos en que vivimos están marcados por un agnosticismo intensamente generalizado, en este clima el autor se plantea el problema de la demostración de la existencia de Dios por medio de la “sola razón” y lo hace procurando conjugar -tarea no fácil- el rigor que exigen los argumentos filosóficos con la sencillez en la exposición. En un ambiente escéptico y relativista se pregunta si es posible alcanzar la existencia de Dios tomando como punto de partida el libro de la Naturaleza, incluído el hombre.

El autor depués de tratar detenidamente la evidencia -tanto la inmediata como la mediata- y de señalar que a Dios solamente se puede llegar por razón o por fe, rechaza el Ontologismo (Malebranche), así como el agnosticismo tan vinculado a una filosofía inmanetista (Occam, Descartes, Berkeley, Hume, Kant). El autor presta especial atención a las claves filosóficas del agnosticismo, que considera inaceptables. En ediciones posteriores tiene la intención de oponer a este agnosticismo de corte intelectual el más generalizado de carácter práctico, pues muchos de los que se afirman agnosticos jamás han leído un libro sobre el tema y en realidad son ateos prácticos por conveniencia moral.

Más adelante desarrolla seis vías de acceso al Ser Supremo

* Empieza con dos argumentos de carácter cosmológico:

1. El primero de ellos viene a ser un comentario a la quinta vía de Santo Tomás (la única que recige de las famosas cinco vías) sobre el orden del Universo.

2. El otro, en sintonía con el Big-bang, concluye afirmando que es imposible que el Universo sea eterno y en consecuencia que necesita un creador.

* Después expone el argumento ontológico (de San Anselmo) de modo original y formulándolo de dos maneras.

* Para terminar con otros tres argumentos de carácter antropológico.

1. El primero basado en la espiritualidad del hombre, que se afirma como consecuencia del estudio de la conciencia psicologica y de la libertad

2. El segundo toma su fundamento en la ley moral impresa en los corazones, que conduce a una vida serena y a una convivencia pacífica.

3. Para terminar con un último argumento basado en el sentido de la creación y en las ansias de felicidad del hombre.  


El autor no pretende que sea suficiente la lectura de los argumentos para aceptar la existencia de Dios, pues es necesario el convencimiento subjetivo que solamente puede ser consecuencia de una profunda reflexión personal.

Es bueno recordar que aunque ofrecemos seis argumentos, basta con que uno sea verdadero para que la existencia de Dios sea una realidad. Por otra parte no se puede decir que se trate de un mismo argumento formulado de modos diversos, pues cada argumento tiene su autonomía y conduce a predicar algo de Dios que es complementario con los demás argumentos.


El momento de la publicación de este libro fue muy oportuno por estar en consonancia con la doctrina de Juan Pablo II y con su encíclica Fides et ratio y con las enseñanzas del actual Papa Benedicto XVI, quienes convencidos de la sintonía entre fe y razón invitan a los creyentes a una valiente reflexión sobre los grandes problemas del hombre. Sabiendo que es preciso dar al mundo “razón de nuestra esperanza”, los cristianos no podemos, en absoluto, ir a la zaga del progreso intelectual si quieremos ganar la batalla contra un agnosticismo —velado ateísmo— que se presenta gratuitamente  como dueño de la verdad.

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Este libro se puede adquirir en Ediciones Eunate (Pamplona)

e-meil: eunate@edicioneseunate.com

También por medio de la web cabe dirigirse al autor.

Precio 18 € más gastos de envío.

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Este libro ha sido criticado con profundidad por Francisco Rego.
Pueden ver un resumen de la crítica en este enlace.

 

 

 

 

 

La Huella de la Trinidad en el Arjé de la Naturaleza

 

En este ensayo el autor aporta un nuevo concepto de materia prima al concebirla como una realidad dotada de naturaleza y dinamismo. Se separa, por tanto, abiertamente del pensamiento de Aristóteles sobre este tema. Para el Estagirita la materia prima es pura potencia pasiva carente tanto de naturaleza como de dinamismo. Por ello, a partir de cierto momento, se diferencia en el libro la materia prima "coprincipio" (Aristóteles) y materia prima "arjé" (Ozcoidi).

1. El capítulo primero tiene por objeto introducir al lector en le tema.

2. El capítulo segundo contiene una crítica severa a la doctrina hilemórfica. or otra parte, cuando en un sistema se altera un punto básico todo él queda de algún modo afectado, por tal motivo se rechaza además de la teoría hilemórfica otras tesis de la filosofía del Estagirita. Es evidente que el concepto de forma sustancial quedará altamente alterado.

3. El autor, en sintonía con las conclusiones a las que ha llegado en el capítulo segundo, al final del libro rechazará la doctrina aristotélica de las Categorías en lo que considera la parte más novedosa de este ensayo.

1. Para Kant las categorías son aprioris en el sujeto que sirven para organizar los datos proporcionados por los sentidos

2. Para Aristóteles, en cambio, son modos de predicar y modos de ser, distinguiendo en las Categorías una que es sustancia y las demás que son accidentes.

3. En este ensayo nos apartamos de ambas visiones para decir que las categorías, o son la esencia misma, o bien aspectos de ella. Por ello así como no existen sustancias en estado puro, sino afectadas por accidentes, así las demás categorías también existen afectadas por accidentes.

En una disciplina como la Filosofía en que, para escándalo de los profanos, hay tanta discrepancia de opiniones sobre cualquier tema, este libro tiende a buscar la unidad. Invalidado el Mecanicismo por la Ciencia elaborada a principios del siglo XX, al excluir el Hilemorfismo el panorama se clarifica. Parece oportuna una vuelta a los filosofos hilozoístas como Tales y Anaximandro y su doctrina sobre el arjé, así como a autores modernos partidarios del evolucionismo y del emergentismo como Bergson y Whitehead.

El autor rechaza la posibilidad de un Universo eterno doctrina mantenida casi de modo unánime a lo largo de la historia. La eternidad del universo es una tesis mantenida por una gran mayoría de autores desde la antigüedad hasta tiempos muy recientes. El mismo Santo Tomás afirma que no se puede demostrar que el universo no sea eterno. Para fundamentar esta tesis no se acude en este libro a la teoría del Big-bang, sino que se dan razones de pura razón.


El autor se declara aristotélico a pesar de sus divergencias con el Filósofo en los temas señalados, considera que un buen discípulo no es aquel que repite el pensamiento de su maestro, sino aquel que una vez asimilado tal pensamiento lo somete a crítica y sigue adelante. Ejemplo de ello son Platón y Aristóteles. Durante muchos siglos se les ha considerado a ambos filósofos como opuestos, hoy se piensa que Aristóteles es el mejor discípulo de Platón.

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La edición de este libro se agotó.

En breve pienso publicarlo con importantes modificaciones.

Tengo algunos ejemplares, pocos, que podría proporcionar a quien interese.

 


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