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El saber no es suficiente

[Texto del artículo]

30 Mayo 2015
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Autor: Ana Patricia

El saber no es suficiente

Hoy en día, parece mentira o fantasía la idea de una sociedad sin problemas; hay corrupción, violencia, inseguridad… y además, por si fuera poco, la gente invierte más tiempo quejándose que pensando en posibles soluciones. Pero, en primer lugar, ¿por qué tanto problema?

No he de ser la única persona a quien le han dicho que todo recae en la educación: quienes no la reciben son los causantes de tanto alboroto, porque no se les ha instruido correctamente sobre qué es lo que se debe o no hacer.

Pero… ¿es esto de fondo cierto? El que una persona conozca sus deberes éticos y el porqué de ellos a profundidad, ¿es suficiente para que los lleve a cabo? ¿El saber es suficiente?

Probablemente, el error está en el suponer que la educación se refiere únicamente al lograr que una persona conozca lo que sería el bien… tal vez, la educación que hace falta implica también el formar la voluntad: no solamente dirigir la conciencia, sino lograr que la misma persona busque realizar lo que ahora conoce como el bien, aunque este no sea a primera vista apetecible.

Entonces, cuando se dice que las personas sin educación son la causa de tanto problema, es cierto, siempre y cuando se tenga en cuenta que una persona educada no solo es capaz de distinguir el bien con su inteligencia, sino que su voluntad es lo suficientemente fuerte para querer ese bien y realizarlo.

¿Y cómo aprende uno a hacer esto? Practicando la moderación de sus propios gustos –aún en cosas aparentemente sin importancia–, no porque sean en sí un mal, sino porque así, cuando un bien mayor no sea apetecible, podrá realizarlo. En otras palabras, una persona que se acostumbra a buscar en todo momento lo que le plazca, lo hará también en asuntos mayores, aunque esto implique hacer un mal a los demás.

Ahora bien, aquí surge una idea interesante: las familias y las escuelas de hoy, ¿tienen esto en cuenta? Hoy en día, ¿se le da su justo valor a laeducación de la voluntad?

Basta mirar alrededor para darse cuenta de que se busca precisamente lo contrario. El objetivo principal de productos y empresas, así como de diversos avances tecnológicos, parece ser que el cliente evite esforzarse a toda costa y que obtenga lo que quiere, como lo quiere y cuando lo quiere. Claro, esto es muy conveniente para el negocio y ha tenido excelentes resultados en su beneficio; pero, ¿en qué ha convertido a la gente?

Ahora, parece inhabitable una casa sin aire acondicionado; imposible comer algo que esté frío o que no apetezca; impensable un día sin televisión; intolerable manejar sin música; en pocas palabras, insoportable no tener lo que se quiere, como se quiere y cuando se quiere… ¡Parece broma!

Ahora no sorprende que la sociedad esté tan llena de problemas. Hace falta educar la voluntad, negarse a uno mismo con moderación en gustos –comodidades–; para que, a la hora de las pruebas mayores, uno no se deje llevar por lo que es placer para él, sino para que busque el bien común.

A diario se escuchan quejas, de “gente sin educación” que “atormenta” las calles de la ciudad o que “se sale con la suya” robándose alguna cantidad de dinero, cuando uno mismo también cae en la razón de fondo: no poderse contener en obtener lo que se quiere.

Por supuesto, no es de culparse a uno mismo por todo, pues el comercio de hoy en día ha influido en gran parte; pero nunca es tarde para educarse a sí mismo. Si cada ciudadano se propusiera tener una voluntad fuerte y educar la voluntad de quienes dependan de él, este mundo sería muy diferente…

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