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El Relativismo: Cáncer que no se nota

[Texto del artículo]

03 Julio 2014
Categoría: Otros
Autor: José Luis García Haro
Enlace: http://www.yoinfluyo.com/mexico/25-analisis-social/8758-el-relativismo-cancer-que-no-se-not

Hay muchos que dicen que el relativismo es el fundamento de la tolerancia, y que quienes defendemos la posibilidad de conocer los valores objetivos somos causa de intolerancia, porque tendemos al dogmatismo y al rechazo de los que piensan diferente. Es al revés: los que defienden el relativismo, al no poder argumentar racionalmente la supremacía de unos valores sobre otros, sólo pueden justificar su postura con argumentos de fuerza, no de razón.

Las raíces del relativismo tienen su origen en el escepticismo de la antigua Grecia, con Protágoras a la cabeza, autores como Isaiah Berlin († 1997), pasando por Hume, Sartre, Kelsen, etc.

Otra de las principales causas de este mal es la actitud acomodaticia de aquellos que tienden a justificar su modo de vivir con el argumento de que los valores se los da cada uno a sí mismo.

Un factor no menos importante es la secularización, la negación de un Ser absoluto, creador del mundo y, por tanto, del sentido de las cosas.

Igualmente, la globalización, también en el ámbito de las ideas, nos lleva a pensar que las cosmovisiones son variadísimas, que los códigos éticos de los pueblos son muy diversos y contradictorios entre sí.

En Occidente tenemos, además, la inmigración masiva del siglo XX con personas procedentes de otras culturas y religiones, especialmente musulmanes, pero también muchos asiáticos, budistas y ateos.

Para no convertir la sociedad en una jungla, el Estado es el único garante de las libertades y de las seguridades físicas y jurídicas. Así las cosas, ¿qué le impediría al Estado actuar restringiendo los derechos fundamentales?

El Estado no es el único, ni el principal, garante de las libertades y de las seguridades físicas y jurídicas. Todos somos responsables de que estas libertades se respeten. Es más, somos nosotros los primeros sujetos obligados a respetarlas. La historia de la configuración de los derechos humanos como concepto histórico nos ha llevado a creer que el sujeto obligado a garantizarlos y promoverlos es, principal o exclusivamente, el Estado.

Tiene en cambio sentido plantear la pregunta desde la perspectiva del uso de la fuerza. Ahí sí, para evitar la ley de la jungla, el monopolio de la fuerza en la defensa de los derechos está confiado al Estado. Tiene sentido preguntarse en qué casos puede el Estado emplear la fuerza para limitar el ejercicio de estos derechos, o dejar de emplearla para sancionar a quienes no los respeten.

Con el relativismo, la cuestión del uso de la fuerza pasa al primer plano, porque entonces el Derecho se justifica sólo por la fuerza, y nunca por la razón (el relativismo ético consiste precisamente en eso, en negar que se puedan justificar racionalmente determinados criterios). Esa fuerza puede ser la fuerza de la mayoría, pero también puede ser la fuerza de una minoría que controla los resortes coactivos del Estado.

¿Cómo se expresa el relativismo en nuestra realidad concreta?

¿Te has preguntado alguna vez cuales son las consecuencias del relativismo, por ejemplo, en ámbitos como el Derecho, la Política y la Economía? A continuación expreso algunas ideas a ver qué opinas.

Relativismo jurídico

En el Derecho tiene todo tipo de implicaciones: se justifica el positivismo más radical. Al final, el contenido de las leyes no viene condicionado por ningún otro criterio que no sea la pura voluntad del legislador. Se niega no sólo la fuerza normativa de la naturaleza, sino su misma consistencia.

Un caso paradigmático es el nuevo "derecho a la identidad sexual" o “al matrimonio entre personas del mismo sexo”, donde cada uno puede elegir si quiere ser considerado por el derecho como hombre o como mujer, o bien, tener la “libertad” de elegir su pareja del sexo que quiera.

La voluntad manipula no sólo el deber ser de las cosas, sino también su mismo ser en determinados actos.

De ser así, si uno puede cambiar su sexo en el registro civil o casarse no importando si se es del mismo sexo, ¿por qué no también cambiar nuestra fecha de nacimiento, elegir a quien queremos que sea nuestro padre o madre, cambiar nuestro lugar de nacimiento, etc.?

Si todo depende de cómo sienta yo la realidad, si creo que "nací en el cuerpo equivocado", que tengo derecho a unirme en “matrimonio” (por cierto esta palabra se origina de matriz y sólo las mujeres tienen una) con la persona del sexo que yo quiera, como dicen ahora, con más motivo podría pedir que modifiquen mi fecha o lugar de nacimiento, porque me siento más joven de lo que realmente soy, no me gusta el lugar donde nací, o me dejen elegir a los padres que más me convenga.

Relativismo político

En la Política, igual: Ya no se concibe la Política como el arte de gobernar el Estado conforme a unos derechos fundamentales que se consideran por encima del debate político, sino que la Política se entiende a sí misma como creadora y recreadora de modelos de vida y de persona.

Se redefinen los derechos, se inventan nuevos tipos de personas.

Antes se consideraba que en la Política se debatía el mejor modo de proteger y fomentar los derechos de los hombres, pero esos derechos se presuponían como premisas de la praxis política.

Relativismo económico

Y con el relativismo la Economía pierde su orientación: Si no sabemos dónde está lo bueno, lo bello y lo verdadero, ¿para qué sirve lo útil, qué sentido tiene?

Para evitar el relativismo: saber pensar

Una iniciativa muy buena para contrarrestar este problema sería la difusión de argumentos que ayuden a la gente a pensar. En el plano de los argumentos, el relativismo se mantiene sólo si no se piensa mucho en él, porque quien diga que el relativismo es una actitud correcta, ya está diciendo que eso mismo que dice es verdadero, y por tanto, contradiciéndose a sí mismo.

Considero que hay que recuperar el sentido común en la filosofía, el lenguaje sencillo y claro.

Ya está bien de llamar "profundos" a aquellos razonamientos que muchos no comprenden bien. La oscuridad se confunde con la profundidad; y el estilo rebuscado y complejo muchas veces oculta inconsistencias y falsedades. No sé si será orgullo o presunción, pero yo desconfío de todo aquello que no entiendo. Creo que la gente tiene que protestar y dejar de leer los libros que no se entienden, o sin más, contradicen el sentido común.

Igualmente protesto contra la politización del pensamiento: las afirmaciones sobre la realidad son verdaderas o falsas, no son de izquierdas ni de derechas, no son progresistas ni conservadoras, simplemente son.

Y en contra de lo que algunos dicen, el relativismo no es una manifestación de humildad, sino de soberbia: la de no dejarse medir por la realidad, imponiendo sobre ella el propio criterio. Y es muy fácil saber por qué… porque de esta manera hago lo que me venga en gana, es mucho más cómodo, no tengo responsabilidades ni compromisos, no acepto que se me mida contra nada… yo soy lo máximo de la creación, mi propio Dios.

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